Por Víctor Hugo Márquez Ruiz


1. Definición y objetivo principal. 

La política monetaria es el conjunto de acciones que lleva a cabo el Banco de México (Banxico) para preservar el poder adquisitivo de la moneda nacional, es decir, mantener una inflación baja y estable y tiene 3 objetivos prioritarios: 

a.- Procurar la estabilidad de los precios de la economía nacional (Combate a la inflación).

b.- Procurar la estabilidad de las tasas de interés.

c.- Procurar la estabilidad del tipo de cambio de la moneda nacional.

2. Evolución histórica.

Décadas de 1970-1980:
• México enfrentó altas tasas de inflación (por arriba del 100% anual en algunos años).
• La política monetaria estaba subordinada a las necesidades fiscales del gobierno.
• No existía una autonomía real del banco central.
Década de 1990:
• En 1994, tras la crisis del peso, se fortaleció el marco institucional.
• En 1994 se otorgó autonomía al Banco de México, lo que marcó un antes y un después.
• A partir de entonces, Banxico adoptó una política monetaria enfocada en controlar la inflación mediante metas explícitas.
2001 en adelante:
• Se estableció el esquema de objetivos de inflación (“inflation targeting”), con una meta puntual de 3% ± 1 punto porcentual.
• Banxico utiliza principalmente la tasa de interés objetivo (tasa de fondeo interbancario) como instrumento para influir en el costo del crédito y la demanda agregada.

3. Instrumentos de la política monetaria.

• Tasa de interés objetivo: principal herramienta; influye en las tasas del mercado y en el comportamiento del crédito y consumo.
• Operaciones de mercado abierto: compra y venta de valores gubernamentales para ajustar la liquidez del sistema.
• Facilidades de crédito y depósito: mecanismos para proveer o absorber liquidez a corto plazo.
• Comunicación y orientación de expectativas: declaraciones, minutas y reportes de inflación que guían las expectativas del mercado.

4. Coordinación con otras políticas. 

Aunque Banxico es autónomo, la política monetaria se coordina con la política fiscal (ejecutada por la  Secretaría de Hacienda) para evitar presiones inflacionarias y mantener la estabilidad macroeconómica. Un manejo prudente del gasto público y la deuda favorece la efectividad de la política monetaria.

5. Situación reciente (2024–2025). 

  • Tras los efectos inflacionarios postpandemia y las presiones por precios de alimentos y energía,  Banxico elevó su tasa de referencia a niveles históricamente altos (superiores al 11% en 2023– 2024). 
  • En 2025, con la inflación en proceso de converger a la meta, el banco central ha iniciado un ciclo  gradual de relajamiento monetario, buscando no comprometer la estabilidad del peso ni reactivar la  inflación. 

6. Retos actuales y perspectivas.

  • Mantener la credibilidad del Banco de México frente a presiones políticas. 
  • Adaptarse a choques externos (como movimientos en tasas de la Reserva Federal de EE. UU. o  tensiones geopolíticas). 
  • Impulsar estabilidad financiera en un entorno de mayor digitalización y nuevas formas de dinero  (como monedas digitales o criptomonedas). 

Política monetaria en México: marco actual.

La política monetaria en México está a cargo del Banco de México (Banxico), cuyo mandato principal es  conservar el poder adquisitivo de la moneda, es decir, mantener una inflación baja y estable. En los últimos  años, el banco central ha operado dentro de un esquema de “meta de inflación” (inflation-targeting), centrado en mantener la inflación cercana a 3 % y con un intervalo de tolerancia. 

Situación reciente.

  • En los primeros meses de 2025, la inflación general —y la “subyacente” o núcleo que excluye elementos volátiles— han mostrado señales de moderación. Por ejemplo, en enero la inflación general se situó alrededor de 3.69 % y la subyacente en 3.72 %. Banxico.
  • En su comunicación de agosto de 2025, Banxico informó haber reducido la tasa de interés de referencia a 7.75% a partir del 8 de agosto. Banxico.
  • El banco central también ha señalado que mantendrá una política dependiente de los datos (data dependent), y no ha descartado nuevas reducciones de tasas siempre que la inflación siga moderándose y la actividad lo permita. BBVA Research.

No obstante, Banxico ha señalado que los riesgos para la inflación no han desaparecido: los componentes de inflación núcleo muestran cierta resistencia, y el entorno externo —como la economía de Estados Unidos, cambios en comercio internacional, tarifas— añade incertidumbre.  Tradingview.com.

Instrumentos y señales. 

El principal instrumento de política monetaria es la tasa de interés de referencia (tasa de fondeo interbancario). Al bajar esta tasa, Banxico busca impulsar el crédito, estimular la demanda agregada y, en  general, apoyar la economía cuando esta está débil. Cuando la inflación está alta o subiendo, puede subir la  tasa o moderar el ritmo de reducción para contener presiones de precios. 

Banxico también opera mediante mercado abierto, facilidades de depósito y crédito, y sobre todo mediante  comunicación: sus declaraciones, minutas y reportes de inflación buscan orientar expectativas y hacer  creíble su compromiso con la inflación. 

En este ciclo más reciente, Banxico ha optado por recortes de tasa, pero con un perfil más moderado. Por  ejemplo, se esperaban recortes de 50 puntos base en cada reunión, pero luego se pasó a recortes más  pequeños (25 puntos base) dada la persistencia de la inflación. BBVA Research.

Balance de riesgos. 

El banco central enfrenta un dilema clásico: por un lado, la economía mexicana muestra debilidad (crecimiento bajo, inversión tímida, consumo moderado); por otro lado, la inflación aún no ha convergido plenamente a la meta, especialmente la inflación subyacente y los efectos de costos regulados o externos.  Según las actas de la Junta de Gobierno, algunos miembros señalan que la economía podría ralentizarse más de lo esperado, lo cual justificaría mayores recortes de tasa, mientras otros advierten que una relajación demasiado rápida podría activar rebotes de inflación. Banco de México.

Perspectivas para el cuarto trimestre de 2025.

Crecimiento económico. 

Las proyecciones más recientes muestran que el crecimiento de México para 2025 será muy modesto. Por  ejemplo: 

  • Banxico recortó su pronóstico de crecimiento para el año 2025 a aproximadamente 0.1 % (o incluso cercano a cero) en su informe de finales de mayo. México Business News.
  • Organismos internacionales como la OCDE estiman un crecimiento de alrededor de 0.4 % para todo el año 2025, con recuperación más visible en 2026 (~1.1 %). OCDE.
  • Un análisis reciente de la BBVA Research señala que la economía sorprendió al alza en el segundo  trimestre, pero la debilidad persiste y el crecimiento en el cuarto trimestre seguirá siendo limitado.  BBVA Research.

Para el cuarto trimestre del año, el contexto sugiere un crecimiento muy bajo, posiblemente en torno a 0 % a  algo positivo pero bajo (por ejemplo 0.5 % anual) según estimaciones. Banco de la Reserva Federal de Dallas+1 Los factores que pesan son: débiles niveles de inversión, consumos moderados, riesgos externos (políticas comerciales de EE.UU., desaceleración global) e incertidumbre elevada en el contexto doméstico. 

Inflación e interés.

  • En cuanto a la inflación general, Banxico y otros analistas estiman que para el final de 2025 ésta se ubicará en torno a 3.7 % a 3.8 % anual, algo por encima de lo que se estimaba anteriormente. Reuters.
  • La inflación subyacente seguirá siendo el centro de atención: aunque ha estado bajando, muestra “stickiness” (inercia) y esto limita el grado en que se puede relajar la política monetaria. BBVA Research.
  • La tasa de política (referencia) podría bajar algo más, pero el ritmo de recortes será muy moderado. Análisis de BBVA Research sugieren que podría cerrarse el año en torno a 7.00 % si se cumplen las condiciones desde el 7.75 % en agosto.  
  • Por lo tanto, aunque se espera cierta relajación monetaria, no se prevé un ciclo agresivo de recortes, precisamente por el riesgo de inflación desanclada. 

Tipos de cambio y condiciones financieras.

  • La moneda mexicana (el peso) se ha apreciado en ciertos periodos, lo que favorece el control de la inflación importada. Banco de México 
  • Sin embargo, hay un escenario de riesgo: si el peso se deprecia por choque externo o flujos de capital, esto podría generar presiones inflacionarias nuevas. 
  • Por el lado financiero, las tasas de interés a más largo plazo no caerán drásticamente, dado el entorno global de tasas aún altas y la percepción de riesgos. 

Escenarios y riesgos.

  • Escenario base: Crecimiento muy bajo, inflación moderada (~3.7-4 %), tasa de referencia en torno a  7-7.5 % al cierre del año, condiciones financieras ligeramente más laxas, pero con prudencia. 
  • Riesgo al alza: Si la economía se reactiva más de lo esperado, podría generarse presión inflacionaria  que obligue a Banxico a suspender recortes o incluso pensar en subir tasas. 
  • Riesgo a la baja: Si la economía sufre un golpe externo (como una fuerte desaceleración de EE.UU.  o tensión comercial severa), el crecimiento podría caer, el peso debilitarse, y la inflación podría  tardar más en moderarse, lo que podría limitar la capacidad de recorte de tasas.

Fuente: BBVA Research y Rankia.

Interpretación general.

• En el escenario base, Banxico logra mantener la inflación dentro del rango de tolerancia (3 % ± 1 pp), mientras el crecimiento económico sigue bajo pero positivo.
• El escenario optimista supondría una mejora del entorno global, mayor dinamismo del consumo y entrada de inversión por el nearshoring, permitiendo una política monetaria algo más laxa.
• El escenario pesimista refleja riesgos de depreciación del peso, tensiones comerciales o choques externos que obligarían a Banxico a frenar los recortes de tasa y priorizar el control de precios.

Conclusión.

La política monetaria en México ha evolucionado de un modelo dependiente del gobierno y con alta inflación, hacia un esquema autónomo, transparente y basado en metas de inflación, reconocido internacionalmente por su credibilidad y disciplina.

Para el cuarto trimestre de 2025, la política monetaria en México bordea un punto de equilibrio delicado:
Banxico tiene margen para relajar algo las condiciones monetarias gracias a una inflación que ha bajado significativamente de los niveles más altos post-pandemia, y a una economía que se debilita. Pero esa debilidad económica no es tal que permita una relajación agresiva sin poner en riesgo la meta de inflación.
El crecimiento probablemente será muy bajo, cercano a cero o ligeramente positivo, y la inflación podría cerrar el año en torno al 3.7 al 4%, por encima de la meta central del 3%. En ese escenario, la tasa de política podría ubicarse alrededor de 7.0 al 7.5%. En definitiva, el banco central actuará con cautela: recortes moderados, enfoque dependiente de datos, vigilancia de la inflación subyacente y de las condiciones externas.

Adicionalmente, es importante considerar las condiciones geopolíticas, la relación bilateral con Estados Unidos y el entorno político interno y de inseguridad; así como los aspectos de las remesas externas y de inversión extranjera.

Víctor Hugo Márquez Ruíz. Gerente del departamento de economía y finanzas del Corporativo Lamassu Fiscalistas y Consultores de Negocios. El autor del artículo es economista, maestro en impuestos y candidato a doctor en administración de negocios.