Por Lamassu

 

Durante 2026, México ha mantenido una clara tendencia hacia el fortalecimiento de los mecanismos de control en materia de comercio exterior. Aunque durante agosto no se advierte una reforma integral al marco aduanero, el entorno normativo confirma una dirección cada vez más evidente: las autoridades buscan contar con mayor información sobre las mercancías que ingresan al país, su origen y su cadena de suministro.

Uno de los temas que continúa cobrando relevancia es la trazabilidad de productos considerados estratégicos, particularmente en sectores industriales. Las medidas adoptadas durante el año en materia de aluminio reflejan el interés de las autoridades por identificar con mayor precisión el origen, producción y transformación de las mercancías que se importan a territorio nacional.

Esta tendencia representa un cambio importante para las empresas importadoras. Ya no resulta suficiente revisar únicamente la correcta clasificación arancelaria o el cumplimiento de contribuciones; será cada vez más importante contar con documentación que permita acreditar el origen, proveedor, proceso de producción y trayectoria comercial de las mercancías.

Asimismo, las Reglas Generales de Comercio Exterior para 2026 continúan siendo el eje operativo para las empresas que realizan operaciones de importación y exportación, regulando aspectos relacionados con el despacho aduanero, transmisión electrónica de información, padrones, garantías y distintos regímenes aduaneros.

¿Qué deben revisar las empresas?

Ante este escenario, las empresas deben fortalecer sus controles internos y revisar especialmente:

  • La correcta clasificación arancelaria de sus mercancías.
  • La documentación proporcionada por proveedores extranjeros.
  • Los certificados y documentos relacionados con el origen de los productos.
  • El cumplimiento de permisos, avisos automáticos y regulaciones no arancelarias aplicables.
  • La consistencia entre la información comercial, fiscal y aduanera de cada operación.

Agosto de 2026 confirma que el comercio exterior mexicano avanza hacia un modelo de mayor supervisión y trazabilidad. Para las empresas, el reto ya no consiste únicamente en importar o exportar correctamente, sino en estar preparadas para demostrar, documentalmente, el origen y legalidad de cada operación.